La Prole es alcohol, hueveo, excesos, punk y metal. Así que… a menos que vengas con todo eso, no sigas.
Esto partió de utilizar el día a día y exagerarlo. Dibujar a tus patas del barrio haciendo huevadas y encima exagerar también lo que hacían. La Prole es tu mancha, tu causa de pendejadas al que le decías el Chino, el Perro o el Chato. La Prole no tiene ni espacio ni tiempo, de hecho has escuchado alguna historia similar en tu propio mancha. Estoy absolutamente seguro de eso.
La Prole es el barrio de Salguero, su gente, sus tiendas, los antiguos cigarreros Lenin & Jesus (Los Igualitos), gracias a ellos podíamos disfrutar de fumar brea y cagarnos los pulmones desde los 13 años.
La Prole definitivamente son los años 90, es el tío Alcachofa al que le picábamos arrancadores y ratablancas en navidad. Era el bar del tío Beto -el mafioso-… respect! También era el chibolo bufón que salió con su rastrillo de jardinero; Era esa mezcla de ron con kanú en botella sacada de la basura y mezclado con agua del parque. Era el Shockets y los pasteleros que deambulaban por el barrio queriendo vendernos richi; La Prole eran el Droqui, Riki el tombo, la gente del tercer parque, Chinchay-Rambo y su sala de ensayo, hasta la antigua pollería Prince’s que le hacía la competencia al Rancho con sus palomas a la brasa. La Prole eran las madrugadas de ron, skate y graffiti, era Steff y su polo del piano, era la bodega Cholilandia y sus botellas de Cienfuegos a 3 soles; También era toda esa instutución que llamamos ©Taxi-fuga, ©Taxi-Usura, ©Taxi-Violento, ©Taxi-Incómodo a fines de los años 90. La Prole también son los chokoñekz porque los días de pronto pasaban a tener 36 horas, y claro, porque it’s not a crime, it’s only a taste!!! Tantos personajes, desmadres y tantas historias a través de los años que se repite como eco cada vez que hay una mancha sentada en la banca de un parque, de madrugada, bebiendo ron y metiéndole unos puchitos.
Y no olvidar que La Prole también existe para cagar a todos esos posers/re-suckers/niños-broma que nunca faltan en cualquier lugar, que cambian de ideas y de gustos cuando les conviene/moda, y que se acercan a la banca del parque a gorrear trago alucinándose los escueleros, pero solo son una miserable cagada-de-pastelero-orate-de-la-puta-via-expresa.
¡La Prole es tu vieja!

